Ben Sidran en Café Central
Las noches en Café Central se han convertido en unas de mis preferidas en Madrid. Las voy a echar mucho de menos…
El sábado le tocó al Cuarteto de Ben Sidran. Después de un intento fallido el viernes, cuando optamos por volver al día siguiente debido a lo llenísimo que estaba el local, el sábado nos plantamos en el Café dos horas antes de que empezase el concierto, para pillar un buen sitio. ¡Y vaya si lo pillamos!, ya podéis ver en las fotos la perspectiva… Yo tenía a Ben Sidran a un palmo de mis narices, eso sí, dándome las espaldas, pero el mejor punto de vista para ver sus dedos moverse sobre las teclas, que es justo lo que más me interesaba ver. Quizás por si al verlo así, tan de cerca, descubría el secreto del piano…
Su música es una mezcla de jazz y blues, básicamente, pues no soy la más indicada para describirla en detalle. Y las canciones de Ben, medio habladas medio cantadas, un pozo de sabiduría callejera, de esa que le da a uno la experiencia. Profundo, el pozo. Gran admirador de Federico García Lorca, se reservó el homenaje al poeta para el final: “Si me voy te quiero más, si me quedo igual te quiero … Yo tengo cuatro palomas, cuatro palomitas tengo” Y luego en inglés… “… if I go I love you more, if I stay I love you the same…” Ben Sidran se moja, no importa que sea su país, EEUU, o nuestra querida España. Al principio del concierto, las elecciones americanas, “Its now time for America to join the rest of the world” (es hora de que América se una al resto del mundo), y al final, la guerra civil española, tratando de entender los porqués del asesinato de Lorca “… and posibly because he was gay…”. Presente y pasado, pero sin aleccionar.

La foto la tomó Andy, yo estaba todavía más cerca …
Para mayor regocijo, mi segundo instrumento preferido: el saxo. Era un hombre a un saxo pegado, Bob Rockwell, al que no me imagino ya sin esa extensión de sí mismo si no es para sustituirla por la flauta. Este hombre sentía la música en todos los poros de su piel, cuando la tocaba y cuando la escuchaba en el resto del cuarteto. Con los ojos cerrados, una sonrisa sin tapujos, y sus ocasionales “yeeeh, man!”, “ohhhh!”, durante las interpretaciones de cada uno de los instrumentos. Este hombre vivía la música. No he visto en un escenario a nadie tan feliz, sin vergüenza de serlo.

El resto del cuarteto lo formaban el bajo, Billy Peterson, y el batería, Leo Sidran. El perfecto acompañamiento sin los que los protagonistas no hubieran podido serlo.
El poema de Lorca:
Si me voy, te quiero más,
Si me quedo, igual te quiero.
Tu corazón es mi casa
y mi corazón tu huerto.
Yo tengo cuatro palomas,
cuatro palomitas tengo.
Mi corazón es tu casa
¡y tu corazón mi huerto!