Trenes
Tres días en tren es una experiencia… demasiado larga.
Salimos de Jaipur el día 21 a las 8:45 de la mañana. Llegamos a Cochin el 24 a las 5 de la madrugada.
Los trenes en India diferencian hasta 7 clases de viajeros. Nosotros viajamos en ’second class sleeper’ que se podría traducir como ‘dormilones de segunda clase’. Explicar la jerarquía de clases es un poco complicado. En resumen, ’second sleeper’ es de las baratas, no tiene aire acondicionado y cuentan con unas tablas ligeramente acolchadas que son asientos durante el día y camas por la noche. No es tan malo como suena. En realidad no hace falta aire acondicionado porque es suficiente con abrir las ventanas y hay ventiladores dentro. Las camas son lo suficientemente cómodas para dormir lo justo. Pero sobre todo, es la clase donde viajan los locales y por tanto la que te da una mejor idea de la cultura.
Si algo diferencia a los trenes indios es que son verdaderos mercados sobre ruedas. El tren tenía un vagón cocina-bar. Sin embargo, no era necesario levantarse para ir en busca de comida. Cada pocos minutos pasaban por los pasillos empleados del ‘bar’, vendiendo aperitivos, té, café o lo que fuese.
Al parar en cada estación, el mercado crecía con los vendedores que ya estaban esperando al tren. Aunque solo tuvieran 5 minutos, subían, pasaban por los vagones cantando sus productos y bajaban, algunos con el tren ya en marcha. Ví a tres hacer esto, todos con la misma técnica y con una facilidad que te hace pensar que tú puedes hacer lo mismo.
En Bombay hicimos una parada para cambiar de tren. Pasamos medio día. Insuficiente para esta ciudad pero suficiente para apreciar el contraste; influencias occidentales sin perder su identidad oriental. Juventud en vaqueros comiendo en pizzerias y locales de jazz al estilo europeo. Me sorprendió mucho encontrar una tienda de Lladró (empresa valenciana de figuras de porcelana).
Para relajarnos un rato, fuimos a un parque cercano a la estación de trenes. Una vez más se hizo patente la pasión por el cricket en este país. Imposible contar el número de partidos de cricket que se estaban jugando a la vez. En otro parque estaban judando solo un partido pero este parecía profesional. Allí pasamos el rato, donde pude aprender más sobre este deporte.
El segundo tren estaba mucho más concurrido. De hecho había más gente que plazas. La razón, según nos explicó un chico que viajaba a nuestro lado es que mucha gente se desplaza al sur para pasar la Navidad (la religión mayoritaria en el estado de Kerala es la católica, aunque es minoritaria en toda India), y prefieren subir a un tren sin billete y pagar la multa con tal de llegar a sus lugares de origen. El caso es que había gente durmiendo hasta en el suelo.